Un nuevo estudio del Observatorio del Dolor, publicado en la revista Scientific Reports, analiza la estrecha relación entre el dolor crónico, la situación laboral y la calidad de vida de la población española.
La investigación, basada en datos del Barómetro del Dolor en España de 2022, revela que el 28,6% de quienes padecen dolor crónico ha precisado una baja laboral en el último año por este motivo. Además, un 32,3% de los afectados se vio obligado a abandonar su empleo y un 17,3% tuvo que cambiar de puesto debido a sus dolencias. Por otro lado, las patologías más frecuentes detectadas en quienes requieren bajas son el dolor lumbar (66,2%) y las contracturas musculares (60,3%).
El estudio destaca que el impacto del dolor crónico va mucho más allá de la salud física. Mediante un análisis de mediación se pone de manifiesto que la necesidad de baja laboral no solo se asocia a una peor calidad de vida directamente, sino que este efecto se ve agravado por una mayor intensidad del dolor y por la aparición de síntomas de ansiedad y depresión.
Este trabajo subraya que el dolor crónico es un problema de salud pública de primer orden en España, con una prevalencia general del 25,9%. Los investigadores insisten en que, para mejorar la calidad de vida de estos pacientes y facilitar su retorno al trabajo, es fundamental un abordaje multidimensional que no solo trate el dolor físico, sino que también atienda el bienestar emocional y la salud mental de los trabajadores.
Conocer estos mecanismos de «mediación» permitirá desarrollar intervenciones más eficaces y personalizadas, centradas en romper el ciclo de dolor y malestar psicológico que condiciona la vida de millones de españoles.





